julio 15, 2011
EL INDIO Fernan Silva Valdes
Venía
...no se sabe de dónde.
Usaba vincha como el benteveo,
y penacho como el cardenal.
Si no sabía de patrias sabía de querencias.
Lo encontró el español establecido:
pescador en los ríos, cazador en los bosques,
bravío en todas partes y cerrándole el paso
con arreos de guerra, vivo o muerto;
siempre como un estorbo, siempre como una cuña
entre él y el horizonte.
Modelado en barro de rebeldías,
pasa como una sombra, desnudo y ágil,
por los senderos ásperos de la Leyenda.
Esbelto, musculoso, retobado en hastío,
entre el cobre y el rojo estaba su color;
una señal de guerra le hacía punta a su instinto
y entonces, por sus venas
en vez de correr sangre, corría sol.
Estético instintivo
se ponía en el rostro los más vivos colores,
y en la cabeza plumas, como las aves bellas;
si el exceso de adornos no lo hacía más indio
cuanto más se adornaba se sentía más hombre.
Señor de la comarca,
por un pleito de caza con la tribu vecina
blandía su coraje afilado en el viento;
como los troncos de la flora indígena
era dulce por fuera y era duro por dentro;
su única dulzura temblaba en su lenguaje,
como en las ramas de la flora india
tiemblan las pitangas.
Vadeaba los arroyos en canoas;
entraba a las querencias de las fieras
o ambulaba durante varias lunas
en una aspiración horizontal
-curtido de intemperie,
rojo de sol o húmedo de tormentas-
en los días rayados de chicharras
o en las noches tubianas de relámpagos.
La conquista española enderezó sus rumbos:
y las tribus que erraban por rutas diferentes
se ataron en un haz, alrededor de un jefe,
para rodar a un tiempo como las boleadoras.
No sabía reír ni sabía llorar;
bramaba en la pelea como los pumas
y moría sin ruido, cuando mucho
con un temblor de plumas, como mueren los pájaros.
LA COMETA
Empieza a hacer calorcito
ya viene la primavera,
se fue el tiempo de los trompos
y llega el de las cometas.
Frente a casa hay un campito
que dicen no tiene dueño;
ahí me voy los domingos
a remontar mi lucero.
Y lo remonto y lo aflojo
hasta hacerlo tocar tierra.
Que lindas son las cometas:
Aflojale que colea!!!
Veinte tiritas de trapo
lleva la cola lo menos:
trapo que en casa se pierde
mamá lo encuentra en el cielo.
Vengan a ver mi lucero
cuando está bien serenito,
por intermedio del hilo
le mando una carta al cielo.
ROMANCE DE LOS CUATRO CABALLOS NEGROS FERNAN SILVA VALDES
Tuve tropilla de un pelo ,
Yo también como el mejor...
...¡Yo también como el mejor!
Tropilla de pelo oscuro,
Mesmito como el dolor;
Oscuras como mis penas,
Oscura como mi suerte...
En el pago la llamaban
¨La tropilla de la Muerte ¨.
Cuatro píngos todos negros,
Justo como pa´ un entierro;
Cuatro píngos todos negros,
Como pa´ cinchar un muerto...
Más todos en su negrura
Tenían su pinta clara,
Como una estrella en la noche,
Como el lucero en el alba.
Uno tenía el pico blanco;
Otro, la mano vendada;
Otro, una estrella en la frente,
Como manchao de esperanza;
Otro, con un lunarejo
Mesmo en el medio del anca,
Como llevando pa´ siempre
Enancada una Luz Mala.
¡Vos, china, sos negra del alma!
¡Negras, como mis caballos!
¡Bien oscurita por dentro
y con el cuerpo bien blanco!
¡Blanco tu cuerpo, y oscura
como mis píngos tu alma!
¡Parecés de mi tropilla,
Perdoná la comparancia!Ver más
julio 14, 2011
HECTOR UMPIERREZ .LOS MOROS DE LA HISTORIA
La tranquera del corral
Abra pa'dentro paisano
No sea que meta la mano
En la cimbra algun bagual
Ya que en el tropel infernal
Se viene la bagualada
Al centro en ronda cerrada
Van a caer en borbollón
Para que elija el patrón
Un moro en la caballada.

Entró un morito pizarra
Haciendo punta en el lote
Tirando al aire algun bote
Como pidiendo las garras.
Como cuerda de guitarra
Vibró en el aire un “trenzao”
Ni bien la armada ha “cerrao”
Del morito sobre el cuello
Quedó al caer sin resuello
Sobre el suelo “embozalao”.
Mostrar al pararse la lengua
Tras de samarrear el coco
Que iba a ser de aquellos pocos
Que suelen parir las yeguas
Y ahí nomas sin darle tregua
Lo sacaron del corrar
Aquel precioso animal
De cola larga y tupida
Y clinera parecida
A un salvaje matorral.
Me gusta por las orejas
Que tienen forma e´ tijera
Como el que montó Rivera
O el Gral. Lavalleja.
Moros que en la Patria Vieja
Traían origen de Arabia
Cuantan que ciego de rabia
Cargó en combate al Toro
Coraje montando un moro
En Arbolito un Saravia.
Y en la historia del camino
Levanta la “polvadera”
Aquel morito que fuera
Del bravo Martín Aquino
Al que una noche el destino
En trampa se lo convierte
Y el morito de su suerte
Que fue su amigo mejor
Encontró en el manedor
La sorpresa de su muerte.
Y dicen que el uruguayo
Caudillo cuando moría
Por su caballo pedía.
“Traiganme a mi caballo”
Después bajo un paraguayo
Sol, que se hunde en lontananza
Un triste cortejo avanza
En un doloroso lloro
Y Ansina gime en el moro
Su amarga desesperanza.
Y entre moros de caudillos
Ahí anda el de Wenceslao
Que dicen que ha derrotado
Al pampero sobre el trillo
Tiene fama ese potrillo
De ganar por ande quiera
Y en fiestas de guitarrones
De mechón y cola atada
Se le vío en las enramadas
“maneao” las noches enteras.
Hasta el gaucho su decoro
Por el ante el indio olvida
Al decirle mi querida
“Te doy volverme mi moro”
De Fierro se fue en su tesoro
Fue su crédito su luz
El gran compañero en sus
Horas de honda desventura
Del moro en la sepulta
Se bajó a rezar por Cruz.
Como el poeta de marras
Tambien estoy en la vida
Con el alma bien prendida
A un moro y a una guitarra
Es bien “azulao” pizarra
El flete de mis desvelos
Rogar con el alma suelo
Pidiendole a Tata Dios
Que al llamar llame a los dos
Pa'dirme a caballo al cielo.
Letra: Hector Umpierrez
Música: Santiago Chalar
julio 02, 2011
Zitarrosa decìa:
“Mi pecho tiene un rincón
con caminos infranqueables
y caminos que no son”.
“Y en esa cruz de caminos
sólo acierta el peregrino
que apuesta su corazón”.
“Mi pecho tiene también
un agujero en el techo
por donde se puede ver”.
“A veces se ve llover
o alguna nube que pasa
y al lucero amanecer”.
“Mi pecho tiene un portal
sin cerrojo y sin candado
y una ventana hacia el mar”.
“Mi pecho es un bucanero
tripulante de un velero
sin nombre y sin bautizar”.
“Mi pecho es un surco abierto,
y es un volcán en reposo
y un patio con un parral”.
“Mi pecho tiene un rincón
donde todos mis hermanos
beberán del mismo vino,
comerán del mismo pan
con caminos infranqueables
y caminos que no son”.
“Y en esa cruz de caminos
sólo acierta el peregrino
que apuesta su corazón”.
“Mi pecho tiene también
un agujero en el techo
por donde se puede ver”.
“A veces se ve llover
o alguna nube que pasa
y al lucero amanecer”.
“Mi pecho tiene un portal
sin cerrojo y sin candado
y una ventana hacia el mar”.
“Mi pecho es un bucanero
tripulante de un velero
sin nombre y sin bautizar”.
“Mi pecho es un surco abierto,
y es un volcán en reposo
y un patio con un parral”.
“Mi pecho tiene un rincón
donde todos mis hermanos
beberán del mismo vino,
comerán del mismo pan
Desde su taller de San Telmo(arg) Jorge Frasca, con su lápiz de cerdas, traza sus relatos: ve un caminito borroso que sale para el corral y lo sigue con su pincel. Ha mirado lo suficiente como para llenarse la mente de impresiones, ha tomado las fotografías necesarias. La vida anda escondida pero latente y su mirada se sienta a orillas del camino.
LA LOCA DEL BEQUELÓ Antecedentes, origen y proyecciones de una canción uruguaya* Por Hamid Nazabay
autor: HAMID NAZABAY
En 1836 Fructuoso Rivera da un golpe de estado contra el entonces presidenteManuel Oribe, dos tendencias políticas disímiles se enfrentan y ello da origen a laBatalla de Carpintería. Rivera recibiría apoyo de los unitarios argentinos, de los farraposbrasileños y de Europa, y Oribe de Rosas, el Gobernador de Buenos Aires. Este loacogería con honores en su replegamiento en la ciudad bonaerense, ante esto Rivera, yaotra vez presidente, en 1839, declararía la guerra a Rosas, iniciándose así la GuerraGrande, hasta el ‟51; federales y unitarios enfrentados. Llegado ya el „51, ni Rosas en Buenos Aires ni Oribe aquí, habían sidoderrocados, a lo que los aliados europeos de Rivera se retirarían. Entonces aparece Brasil en escena, ya que los colorados negociaron la aplicación de algunos tratados quefavorecerían a Brasil, a cambio de apoyo. Oribe, ante el aluvión brasilero, riverista yunitario, debe negociar. Así, se “firma la paz” el 8 de octubre de aquel año, y con laconsigna de “sin vencidos ni vencedores” finalizó la Guerra Grande. Pero más allá del fin de esta guerra, sus consecuencias se harían sentir, no sóloen lo político y económico, sino en el núcleo afectivo de la constitución familiar.Consecuencias que “la Historia”, así fríamente, deja en la vida real y cotidiana de laspersonas. Si bien la popular y folklorizada canción que evocamos no fue cantada en laépoca de la Guerra Grande, sí refiere a ella y a sus derivaciones, y fue ampliamentedifundida hacia fines del siglo XIX y quizá a principios del XX, en época de la guerracivil, llegando a ser considerada de los puntos más salientes del cancionero oriental;también fue recitada. Nos referimos a “La Loca del Bequeló” de Ramón de Santiago(1833-1900), la que estaba subtitulada así: “Recuerdos de la Guerra de 9 años, 1843-1851”, y fue publicada alrededor de 1860. La canción fue tan popular en Uruguay (aparentemente también en Argentina),que dada la musicalidad de sus versos, según Serafín J. García (p. 102), “no tardó enconquistar la fervorosa adhesión de las masas, tanto campesinas como ciudadanas,llegando por boca de los cantores nativos hasta los más solitarios y lejanos rincones delpaís.” Y que por su trama “tan hondo calaría en el sentir del pueblo uruguayo” Es muy interesante su arraigo popular, gracias a la propagación que tuvo, debidoa la difusión realizada por los cantores andariegos. Al respecto nos dice Zum Felde
2.(p.156) que fue “una de las composiciones más populares de nuestra poesía, cantada,hasta fines del siglo XIX al son de las guitarras, desde los suburbios de Montevideohasta las pulperías más lejanas.” Ahora bien, esta “balada”, como la han llamado los dos autores citados, calóhondo en el pueblo porque recreaba en ella a una mujer, madre y esposa, que en laGuerra Grande, y como soldados, había perdido a su esposo primero y a su hijodespués, ante lo que la mujer enloquece, o, como ella dice, se queda sin corazón, y penaerrantemente por los “bosques del Bequeló” (arroyo del departamento de Durazno),ansiando volver a ver a sus seres amados. En el poema es ella misma quien relata lahistoria, aunque es prologada y epilogada por el autor que manifiesta haberla escuchadodesde una llorosa guitarra: “En la enramada de un rancho viejo / nido de gaucho cercadel Yí, / guitarra antigua, tierna lloraba / la triste historia que canto aquí.”. Y al final:“Esta es la historia que, en la enramada / de un rancho viejo cerca del Yí / sobre lascuerdas estremecidas / de una guitarra llorar oí. / Y al escucharla, con onda pena…” Esto también hace pensar en que el autor pueda -en alguna medida- haberrecopilado, no sólo la historia, sino la historia cantada; cabe la posibilidad, y por el temaque trata, de que esta se cantase con más o menos similitud en la campaña, y que lacomposición de De Santiago sea una mezcla entre inspiración y recolección. El relato condensa un drama sociofamiliar que se dio mucho en nuestracampaña, con esta guerra como con las posteriores contiendas civiles. Según parece, elpersonaje habría tenido existencia real y Ramón de Santiago, oriundo de Durazno,también habría conocido a la enlutada mujer en su adolescencia, considerada loca en elpago porque esperaba tras los años a su esposo y a su hijo; real o no ella pertenece ya ala leyenda. El autor recoge esta historia para la posteridad y logra además su propiasupervivencia como autor, a pesar de su amplia producción literaria (era periodista,fundó el diario “El Eco de la Juventud Oriental”, colaboró con la publicación de “GranDiccionario Enciclopédico Hispano-Americano” y escribía poesía) no logrópoéticamente ninguna repercusión, siendo incluso criticado por Zum Felde (ibid) como“mediocrísimo versificador”. La “balada” le aseguró al menos un lugar en la literaturauruguaya, pero sobre todo en el cancionero oriental. En cuanto a lo musical los testimonios son diversos, ya que así como se ha dadoen mencionarla como balada, Zum Felde también dice (p. 157) que “el pueblo le dio, al
3.cantarla en la guitarra, tonada de milonga”; a su vez Cédar Viglietti (p. 89 y 90) refierea ella como Habanera, y además asegura haberla oído cantada como Vals. Entrado el siglo XX su popularidad decae por el afianzamiento del estado y porun período aparentemente pacífico del país, alejándose de la memoria popular estepersonaje legendario; aunque existe una grabación, por 1918, de la chilena FloraRodríguez de Gobbi (esposa del sanducero Alfredo Gobbi, con quien formaba el dúoLos Gobbi) para el sello Columbia. Y el músico José María López la había pautado,como “melodía sentimental patriótica”, para piano y voz, y para guitarra y voz. Sin embargo será popularizada pasada la primera mitad de ese siglo siendoretomada y grabada por nuevos intérpretes. Es Osiris Rodríguez Castillos, quien lahabía oído de sus padres y abuelos, que la rescata y adapta a los efectos de la grabación,realizando una síntesis de la misma y poniéndole música (Al margen decimos que conel tiempo Osiris iniciaría una investigación sobre Ramón de Santiago, la quelamentablemente no vio la luz). Pocos años después que Osiris, sería Santiago Chalar elque la pondría nuevamente en el tapete, grabando tres versiones con sus propiosarreglos musicales –como habanera-, y otorgándole nuevo arraigo popular, gracias a ladifusión radiofónica. Allende el Plata, tenemos noticias, gracias a la investigadora nicaragüense LillySoto Vásquez, que la canción también es declamada en Centroamérica; evidentementeel tópico que aborda es común a todos los pueblos. FUENTES: CHALAR, S. (1974) “Bordonendo”. CBS/Sondor 27.073 (vinilo). -------------. (1983) “Antología de sus 25 años de cantor”. Sondor 44.258 (vinilo). -------------. (1999) “La Loca del Bequeló”. En: “Los músicos de La República” (v. 12). Diario La República (CD). Ídem que: “De lo nuestro lo mejor” (v. 5). Abraxas (CD). GARCÍA, S. J. (1981) “Ramón de Santiago (1833-1900). Sobrevivencia de una popularidad”. En: Almanaque del Banco de Seguros 1981 (pp. 102-103). GUARNIERI, J. C. (1949) “Versos gauchescos y nativistas. Breve antología de autores uruguayos”. Ed. Ombú. LAURO AYESTARÁN COLLECTION (2005), Music Division, Library of Congress, Washington, D.C. (Container 56/35 y 56/36, José María López, La Loca del Bequeló).
4.RODRÍGUEZ CASTILLOS, O. (1965) “Osiris”. Gold Laut, 5000 (vinilo). TORRES WILSON, J. de. “Brevísima Historia del Uruguay”. Arca, 9ª ed. VIGLIETTI, C. (1968) “Folklore musical del Uruguay”. Ed. del Nuevo Mundo. ZUM FELDE, A. (1967) “Proceso intelectual del Uruguay”. Ed. del NuevoMundo. * Publicado en: Semanario “Todas las Voces”, p. 11, Año IV, Nº 139, Jueves 17 deFebrero de 2011, Sarandí del Yí (Dpto. Durazno, Uruguay).
En 1836 Fructuoso Rivera da un golpe de estado contra el entonces presidenteManuel Oribe, dos tendencias políticas disímiles se enfrentan y ello da origen a laBatalla de Carpintería. Rivera recibiría apoyo de los unitarios argentinos, de los farraposbrasileños y de Europa, y Oribe de Rosas, el Gobernador de Buenos Aires. Este loacogería con honores en su replegamiento en la ciudad bonaerense, ante esto Rivera, yaotra vez presidente, en 1839, declararía la guerra a Rosas, iniciándose así la GuerraGrande, hasta el ‟51; federales y unitarios enfrentados. Llegado ya el „51, ni Rosas en Buenos Aires ni Oribe aquí, habían sidoderrocados, a lo que los aliados europeos de Rivera se retirarían. Entonces aparece Brasil en escena, ya que los colorados negociaron la aplicación de algunos tratados quefavorecerían a Brasil, a cambio de apoyo. Oribe, ante el aluvión brasilero, riverista yunitario, debe negociar. Así, se “firma la paz” el 8 de octubre de aquel año, y con laconsigna de “sin vencidos ni vencedores” finalizó la Guerra Grande. Pero más allá del fin de esta guerra, sus consecuencias se harían sentir, no sóloen lo político y económico, sino en el núcleo afectivo de la constitución familiar.Consecuencias que “la Historia”, así fríamente, deja en la vida real y cotidiana de laspersonas. Si bien la popular y folklorizada canción que evocamos no fue cantada en laépoca de la Guerra Grande, sí refiere a ella y a sus derivaciones, y fue ampliamentedifundida hacia fines del siglo XIX y quizá a principios del XX, en época de la guerracivil, llegando a ser considerada de los puntos más salientes del cancionero oriental;también fue recitada. Nos referimos a “La Loca del Bequeló” de Ramón de Santiago(1833-1900), la que estaba subtitulada así: “Recuerdos de la Guerra de 9 años, 1843-1851”, y fue publicada alrededor de 1860. La canción fue tan popular en Uruguay (aparentemente también en Argentina),que dada la musicalidad de sus versos, según Serafín J. García (p. 102), “no tardó enconquistar la fervorosa adhesión de las masas, tanto campesinas como ciudadanas,llegando por boca de los cantores nativos hasta los más solitarios y lejanos rincones delpaís.” Y que por su trama “tan hondo calaría en el sentir del pueblo uruguayo” Es muy interesante su arraigo popular, gracias a la propagación que tuvo, debidoa la difusión realizada por los cantores andariegos. Al respecto nos dice Zum Felde
2.(p.156) que fue “una de las composiciones más populares de nuestra poesía, cantada,hasta fines del siglo XIX al son de las guitarras, desde los suburbios de Montevideohasta las pulperías más lejanas.” Ahora bien, esta “balada”, como la han llamado los dos autores citados, calóhondo en el pueblo porque recreaba en ella a una mujer, madre y esposa, que en laGuerra Grande, y como soldados, había perdido a su esposo primero y a su hijodespués, ante lo que la mujer enloquece, o, como ella dice, se queda sin corazón, y penaerrantemente por los “bosques del Bequeló” (arroyo del departamento de Durazno),ansiando volver a ver a sus seres amados. En el poema es ella misma quien relata lahistoria, aunque es prologada y epilogada por el autor que manifiesta haberla escuchadodesde una llorosa guitarra: “En la enramada de un rancho viejo / nido de gaucho cercadel Yí, / guitarra antigua, tierna lloraba / la triste historia que canto aquí.”. Y al final:“Esta es la historia que, en la enramada / de un rancho viejo cerca del Yí / sobre lascuerdas estremecidas / de una guitarra llorar oí. / Y al escucharla, con onda pena…” Esto también hace pensar en que el autor pueda -en alguna medida- haberrecopilado, no sólo la historia, sino la historia cantada; cabe la posibilidad, y por el temaque trata, de que esta se cantase con más o menos similitud en la campaña, y que lacomposición de De Santiago sea una mezcla entre inspiración y recolección. El relato condensa un drama sociofamiliar que se dio mucho en nuestracampaña, con esta guerra como con las posteriores contiendas civiles. Según parece, elpersonaje habría tenido existencia real y Ramón de Santiago, oriundo de Durazno,también habría conocido a la enlutada mujer en su adolescencia, considerada loca en elpago porque esperaba tras los años a su esposo y a su hijo; real o no ella pertenece ya ala leyenda. El autor recoge esta historia para la posteridad y logra además su propiasupervivencia como autor, a pesar de su amplia producción literaria (era periodista,fundó el diario “El Eco de la Juventud Oriental”, colaboró con la publicación de “GranDiccionario Enciclopédico Hispano-Americano” y escribía poesía) no logrópoéticamente ninguna repercusión, siendo incluso criticado por Zum Felde (ibid) como“mediocrísimo versificador”. La “balada” le aseguró al menos un lugar en la literaturauruguaya, pero sobre todo en el cancionero oriental. En cuanto a lo musical los testimonios son diversos, ya que así como se ha dadoen mencionarla como balada, Zum Felde también dice (p. 157) que “el pueblo le dio, al
3.cantarla en la guitarra, tonada de milonga”; a su vez Cédar Viglietti (p. 89 y 90) refierea ella como Habanera, y además asegura haberla oído cantada como Vals. Entrado el siglo XX su popularidad decae por el afianzamiento del estado y porun período aparentemente pacífico del país, alejándose de la memoria popular estepersonaje legendario; aunque existe una grabación, por 1918, de la chilena FloraRodríguez de Gobbi (esposa del sanducero Alfredo Gobbi, con quien formaba el dúoLos Gobbi) para el sello Columbia. Y el músico José María López la había pautado,como “melodía sentimental patriótica”, para piano y voz, y para guitarra y voz. Sin embargo será popularizada pasada la primera mitad de ese siglo siendoretomada y grabada por nuevos intérpretes. Es Osiris Rodríguez Castillos, quien lahabía oído de sus padres y abuelos, que la rescata y adapta a los efectos de la grabación,realizando una síntesis de la misma y poniéndole música (Al margen decimos que conel tiempo Osiris iniciaría una investigación sobre Ramón de Santiago, la quelamentablemente no vio la luz). Pocos años después que Osiris, sería Santiago Chalar elque la pondría nuevamente en el tapete, grabando tres versiones con sus propiosarreglos musicales –como habanera-, y otorgándole nuevo arraigo popular, gracias a ladifusión radiofónica. Allende el Plata, tenemos noticias, gracias a la investigadora nicaragüense LillySoto Vásquez, que la canción también es declamada en Centroamérica; evidentementeel tópico que aborda es común a todos los pueblos. FUENTES: CHALAR, S. (1974) “Bordonendo”. CBS/Sondor 27.073 (vinilo). -------------. (1983) “Antología de sus 25 años de cantor”. Sondor 44.258 (vinilo). -------------. (1999) “La Loca del Bequeló”. En: “Los músicos de La República” (v. 12). Diario La República (CD). Ídem que: “De lo nuestro lo mejor” (v. 5). Abraxas (CD). GARCÍA, S. J. (1981) “Ramón de Santiago (1833-1900). Sobrevivencia de una popularidad”. En: Almanaque del Banco de Seguros 1981 (pp. 102-103). GUARNIERI, J. C. (1949) “Versos gauchescos y nativistas. Breve antología de autores uruguayos”. Ed. Ombú. LAURO AYESTARÁN COLLECTION (2005), Music Division, Library of Congress, Washington, D.C. (Container 56/35 y 56/36, José María López, La Loca del Bequeló).
4.RODRÍGUEZ CASTILLOS, O. (1965) “Osiris”. Gold Laut, 5000 (vinilo). TORRES WILSON, J. de. “Brevísima Historia del Uruguay”. Arca, 9ª ed. VIGLIETTI, C. (1968) “Folklore musical del Uruguay”. Ed. del Nuevo Mundo. ZUM FELDE, A. (1967) “Proceso intelectual del Uruguay”. Ed. del NuevoMundo. * Publicado en: Semanario “Todas las Voces”, p. 11, Año IV, Nº 139, Jueves 17 deFebrero de 2011, Sarandí del Yí (Dpto. Durazno, Uruguay).
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