Hay un pedazo en el mundo
de tierra que yo no olvido
es para mi tan querido
tan sagrado, tan profundo
Cuando en sus recuerdos hundo
mis nostalgias de cantor
hago versos del dolor
que mi corazón encierra
y se los canto a la tierra
que fuera un nido de amor.
Bajo el pasto que ha crecido
copioso y divinamente
se oculta para la gente
el hogar donde he nacido
¡cuántos recuerdos queridos!
duermen allí, yo diría
allí en esa tierra fría
tierra de mi corazón
oculta cada terrón
más de una lágrima mía.
Todos los hombres tenemos
del mundo en algún lugar
la tapera, el dulce hogar
el rancho donde nacemos
pero cuantos ni volvemos
a recordar tan siquiera
la humildísima tapera
donde una madre amorosa
besó la frente preciosa
del hijo por vez primera
Todo vive sepultado
del trébol bajo la alfombra
ni tan siquiera la sombra
sobre la tierra ha quedado;
el hombre con el arado
sus paredes hizo trizas
fuertes eran y macizas
pero al fin se doblegaron
y mis recuerdos quedaron
bajo un mundo de cenizas.
Cuantas veces he querido
dejar su memoria trunca
no recordarlo más nunca
echar todo en el olvido;
¡para que, si ya he perdido
lo mejor que allí tenía!
pero el alma, el alma mía
mira entre recuerdos muertos
como unos brazos abiertos
que me llaman todavía.
octubre 08, 2011
RICUERDOS.- Romildo Risso
Las sendas y los caminos,
Van quedando atrás y lejos...
Por dispacito que vaya,
Pasan las cosas que veo...
Y siempre, al alzar las vistas,
En su sitio -más o menos-
Algo que no tiene alcance
Aunque figura estar quieto.
Parece que el horizonte,
En la mirada lo llevo...
Ansina, días... y días...
Años, ansina se jueron...
Pasaron, la mar de cosas
Que ya no veo, ni en sueños!...
Algo, cruzao en la vida,
Siempre clarito lo tengo!...
Talmente que un horizonte,
Formaran l'alma y el tiempo...
Cómo vi'a dejarlo atrás,
Si en la mirada lo llevo!...
Van quedando atrás y lejos...
Por dispacito que vaya,
Pasan las cosas que veo...
Y siempre, al alzar las vistas,
En su sitio -más o menos-
Algo que no tiene alcance
Aunque figura estar quieto.
Parece que el horizonte,
En la mirada lo llevo...
Ansina, días... y días...
Años, ansina se jueron...
Pasaron, la mar de cosas
Que ya no veo, ni en sueños!...
Algo, cruzao en la vida,
Siempre clarito lo tengo!...
Talmente que un horizonte,
Formaran l'alma y el tiempo...
Cómo vi'a dejarlo atrás,
Si en la mirada lo llevo!...
-
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- Febrero 23 de 1934
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UN HILITO DE AGUA- Romildo Risso
Un hilito de agua!...
¿Quién sabe de aonde viene haciendo juerza,
abriéndose cancha,
y sale jugando, como los cachorros
que ricién se largan...
Retozón, alegre; corriendo sin rumbo;
haciendo un festejo de sus propias gracias,
es un inocente, reventando 'e vida,
que ansina la gasta...
Talmente, parece que siente una dicha
y quiere contarla!...
Mesmo que un botija que de tan contento
se enrieda en el habla,
y en su media lengua, son puros trompiezos,
y un atropellarse señas y palabras, -
igual me risulta, dende que lo miro,
este hilito de agua!...
Tiene alguna dicha; tiene alguna idea
que quiere contarla.
Y, aunque no le entienda,
árboles y yuyos, el pasto, las plantas, -
sienten la alegría que se les contagia!
Hasta repriesenta,
que haciendo cosquillas, el traviesa pasa,
y riyendo quedan las raicitas sueltas,
de verse sin tierra, temblando en el agua...
Y a su lao risulta que tuito es más verde;
más vivo, más lindo, de mejor fragancia:
El aroma sano de la vida juerte...
Los colores juertes de la vida sana...
La expresión que tiene... ¡tan de criatura!...
No se la cambea la tierra que arrastra:
si mesmo por causa que se vé la tierra,
se vé l'agua clara!...
... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Se allega un botija con las manos negras,
la cara embarrada,
y tienen su ojos el mirar tan limpio,
que uno, se le ríe, lo besa y lo alza.
Si mesmo, figura que se nos dentrase
un poco 'e su alma!...
Y el aroma sano de su vida juerte,
se siente deveras, como una fragancia!...
... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Talmente un botija,
el hilito de agua...
... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Dá gusto 'e beberla...
aunque sea sin ganas...
¿Quién sabe de aonde viene haciendo juerza,
abriéndose cancha,
y sale jugando, como los cachorros
que ricién se largan...
Retozón, alegre; corriendo sin rumbo;
haciendo un festejo de sus propias gracias,
es un inocente, reventando 'e vida,
que ansina la gasta...
Talmente, parece que siente una dicha
y quiere contarla!...
Mesmo que un botija que de tan contento
se enrieda en el habla,
y en su media lengua, son puros trompiezos,
y un atropellarse señas y palabras, -
igual me risulta, dende que lo miro,
este hilito de agua!...
Tiene alguna dicha; tiene alguna idea
que quiere contarla.
Y, aunque no le entienda,
árboles y yuyos, el pasto, las plantas, -
sienten la alegría que se les contagia!
Hasta repriesenta,
que haciendo cosquillas, el traviesa pasa,
y riyendo quedan las raicitas sueltas,
de verse sin tierra, temblando en el agua...
Y a su lao risulta que tuito es más verde;
más vivo, más lindo, de mejor fragancia:
El aroma sano de la vida juerte...
Los colores juertes de la vida sana...
La expresión que tiene... ¡tan de criatura!...
No se la cambea la tierra que arrastra:
si mesmo por causa que se vé la tierra,
se vé l'agua clara!...
... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Se allega un botija con las manos negras,
la cara embarrada,
y tienen su ojos el mirar tan limpio,
que uno, se le ríe, lo besa y lo alza.
Si mesmo, figura que se nos dentrase
un poco 'e su alma!...
Y el aroma sano de su vida juerte,
se siente deveras, como una fragancia!...
... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Talmente un botija,
el hilito de agua...
... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Dá gusto 'e beberla...
aunque sea sin ganas...
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- Enero 21 de 1934
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octubre 06, 2011
Los baguales- EDUARDO JORGE BOSCO
Las tropillas de baguales, sueltos, libres en medio de la pampa, poniendo en el paisaje monótono el colorido de sus distintos pelos. Allí se veían, en grandes grupos, todas las variedades imaginables. Junto a las aguadas, atentos y erguidos, con las largas crines al viento, solos y distantes...
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña.
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña.
Mi tropilla- Clodomiro Perez
En la estancia "El Ensueño"
fue su encanto y maravilla,
una mentada tropilla
que seleccionó mi empeño.
Fui yo, sin jactancia, el dueño
de esa tropilla que fuera
la mejor que conociera
el pago de mis pasiones
y había allí sin pretensiones
del pelo que usted pidiera.
Tuve un zaino y un lobuno,
un moro y un colorao,
un bayo, un blanco, un tostao,
un overo y un cebruno,
pero mejor que ninguno
aquél bagual pangaré,
que yo mesmo lo amansé
y tan bueno me salió
que el día que se murió
de pena casi lloré.
Tuve un pampa y un tordillo,
un gateao, un rabicano,
un azulejo, un ruano,
un manchao y un doradillo,
entre ellos tuve un rosillo
que rematé en el poblao,
que sin haberlo aprontao
le gané siendo contrario,
al pingo del comesario
que naides le había ganao.
Tuve un overo rosao,
un alazán, un picazo,
que pa cualquier tiro'e lazo
nada mejor he encontrao.
Un malacara bragao,
voluntarioso y seguro,
y pa salir de un apuro
huyéndole al alboroto,
tuve un overo poroto,
un tobiano y un oscuro.
Tuve un tordillo sabino
como pescao pa nadar,
baquianazo pa cruzar
arroyo con remolino.
Como luz en el camino
muchas veces lo apronté,
muchas carreras gané
y el día del baile una moza,
del pago la más hermosa
el bagual le regalé.
¡Ah!, todo ha terminao
en mi enlutada tapera,
no hay ni una garra siquiera,
bozal, rienda ni recao.
Sólo un matungo prestao
suelo andar en ocasiones,
ya ni canto en los fogones,
mis alegrías se fueron:
y mis caballos murieron
igual que mis ilusiones.
fue su encanto y maravilla,
una mentada tropilla
que seleccionó mi empeño.
Fui yo, sin jactancia, el dueño
de esa tropilla que fuera
la mejor que conociera
el pago de mis pasiones
y había allí sin pretensiones
del pelo que usted pidiera.
Tuve un zaino y un lobuno,
un moro y un colorao,
un bayo, un blanco, un tostao,
un overo y un cebruno,
pero mejor que ninguno
aquél bagual pangaré,
que yo mesmo lo amansé
y tan bueno me salió
que el día que se murió
de pena casi lloré.
Tuve un pampa y un tordillo,
un gateao, un rabicano,
un azulejo, un ruano,
un manchao y un doradillo,
entre ellos tuve un rosillo
que rematé en el poblao,
que sin haberlo aprontao
le gané siendo contrario,
al pingo del comesario
que naides le había ganao.
Tuve un overo rosao,
un alazán, un picazo,
que pa cualquier tiro'e lazo
nada mejor he encontrao.
Un malacara bragao,
voluntarioso y seguro,
y pa salir de un apuro
huyéndole al alboroto,
tuve un overo poroto,
un tobiano y un oscuro.
Tuve un tordillo sabino
como pescao pa nadar,
baquianazo pa cruzar
arroyo con remolino.
Como luz en el camino
muchas veces lo apronté,
muchas carreras gané
y el día del baile una moza,
del pago la más hermosa
el bagual le regalé.
¡Ah!, todo ha terminao
en mi enlutada tapera,
no hay ni una garra siquiera,
bozal, rienda ni recao.
Sólo un matungo prestao
suelo andar en ocasiones,
ya ni canto en los fogones,
mis alegrías se fueron:
y mis caballos murieron
igual que mis ilusiones.
octubre 04, 2011
Los dos fletes- Osiris Rodriguez Castillos
Yo nunca he entablao tropilla..
Soy pobretón, compañero.
Como otros lucen bordaos,
voy amostrando rimiendos
No conozco bota juerte;
tamango, alpargata o zueco,
medio me alivean los pieses
asegún se descargue el tiempo
Total, ni yo ni el camino
las vamos a echar de menos…
Pero mire:
Pa’l trabajo
soy sacao de lo parejo
por eso en mi garrerío
no verá que falte tiento
Y si va a campiar los cobres
que han pasao por mi chanchero,
los hallarà en los cogotes
de los dos fletes que tengo:
En el overo rosao
y en el overo azulejo.
Mis caballos…!
Naide sabe
que los elegí de intento
pa’mostrar en sus pelajes
mis instintos de andariego:
Ni bien despunta la aurora
ya los ranchos soñolientos
me ven agarrar camino
talariando en un overo…
Es el overo rosao;
es…la aurora de mi empeño.
Sol ricien nacido en sangre
sobre el albor de los cielos,
si no lo ensillo al clariar
se me hace que no amanezco!
La mañana trae la tarde
por esos rumbos abiertos,
y, como soy delicado
pa’ emparejar los ejemplos
por los caminos del campo
cualquiera verà que llevo,
tras el overo rosao
cabrestiando el azulejo…
Y cuando he ganao mi dìa
trajinando pa’l ajeno,
al venir la sobretarde
como azulando los cerros
otros ranchos y otros pagos
me verán pasar de lejos
lindamente encarranchao
talariando en un overo!
Carculará que’el montao
es el overo azulejo:
sobretarde de mis años
con nubarrones de invierno
si no me siento sobre él
se me hace que no anochezco!
****
Yo nunca he entablao tropilla
pero el pobre, compañero,
debe tener algún lujo
pa ’remediar cuando menos
Yo, me siento en mis caballos
como si ensillara el tiempo;
y voy camino adelante
sin discutir con el cielo,
de mañana, en un rosao;
de tarde en un azulejo!
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